Smart ContractsHace bastantes años, me tocó redactar un contrato de crédito corporativo sindicado, en el que el banco para el que trabajaba era el banco agente y la receptora de fondos era una famosa empresa de telecomunicaciones. Tras arduas negociaciones, resultó un contrato de unas 150 páginas, que me llevó bastantes horas de redacción. El contrato, como no podía ser de otra manera, se firmó ante notario por todas las partes y el fedatario público nos felicitó por el trabajo jurídico en la redacción, seguramente porque lo que quería era suavizar la minuta que a continuación nos presentó. Si el crédito concedido era de nueve cifras, en euros, la minuta era de cinco cifras altas, también nominadas en euros.

Viendo la minuta no tuve por más que recriminar al fedatario, que era un buen amigo por otra parte, y decirle que si el trabajo se lo había hecho yo, que cobraba un humilde sueldo de bancario, porqué él se llevaba los laureles, convertidos en euros constantes. Su respuesta fue contundente: porque aquí la firma que vale es la mía, el resto es literatura.

En noviembre de 2007, con el primer White Paper que diseñó el sistema de cadena de bloques que daría lugar al Bitcoin, también se configuró filosóficamente el futuro de una red desintermediada, colaborativa, abierta, autoresponsable y segura. Esta red es la cadena de bloques o blockchain. Y en ella se diseña un sistema de intercambio de valor en el que ya no existan terceros de confianza que validen las operaciones ni las identidades, porque se determinó que la única forma de pasar de la Internet de la información a la Internet del Valor, es suprimir todos los intermediarios, incorporando un sistema de pagos propio y una moneda propia, y haciendo que la red, el sistema de cadenas de bloques, se garantice a sí misma.

Esto es en esencia la BlockChain aplicada a los Smart Contracts.

En el año 2014, Vitalik Buterin creó la plataforma Ethereum, que es la base de ejecución de aplicaciones descentralizadas. En sí es un protocolo, un lenguaje de programación, una plataforma y una moneda (el ether), que sirven para permitir la creación de aplicaciones que se ejecutan sobre la tecnología de Blockchain, sobre una red de ordenadores descentralizados y unas reglas de consenso compartidas.

La cadena de bloques para Smart Contracts es una cadena diferente de la creada para bitcoins, y mejora el diseño original que ya data de 2008. Las diferencias de diseño permiten que esta cadena de bloques se enfoque más hacia la sustitución de los terceros de confianza y será la propia BlockChain la que ejercerá de notario digital de las operaciones que se realicen con Smart contracts.

Un Smart contracts no es más (ni menos) que un programa informático, una sucesión de código que permite autoejecutar los acuerdos adoptados entre varias partes. El blockchain hace de notario digital y la red hace que el contrato se ejecute por sí mismo de forma autónoma y automática, permitiendo además que las partes sean tanto personas como máquinas (Internet de las Cosas, IoT). Los contratos son de libre acceso y de libre consulta y la red da constancia de su existencia, de su contenido y de su cumplimiento en una determinada fecha y hora (sello de tiempo).

Los programas contendrán las reglas estrictas del propio contrato como en el sistema analógico, y además se encarga de su ejecución.

El sistema Ethereum lo hace de manera cómoda para los profesionales de la programación y se puede ejecutar en cualquier lugar y en cualquier momento, de forma efectiva y transparente, sin necesidad de terceros de confianza (como mi amigo notario), ya que es la propia BlockChain la que garantiza la existencia del mismo, las partes intervinientes, el contenido y los acuerdos a ejecutar y además lo ejecuta, todo ello con firmas digitales y sellado de tiempo.

Las propia configuración de la cadena de bloques hace que una vez firmado el Smart Contract sea imposible modificarlo o alterarlo, con lo que queda protegido de forma absolutamente segura, y además se autoejecutará cumpliendo fielmente su contenido.

Dentro de los Smart Contracts se pueden realizar pagos en cualquier parte del mundo en cuestión de segundos, no tan solo en la criptomoneda propia, el ether, sino en cualquier otra criptomoneda, como puede ser el bitcoin.

En los siguientes post hablaremos de los aspectos más eminentemente jurídicos de los Smart Contracts y de algunas aplicaciones prácticas que ya se están poniendo en marcha, pero como anticipo, si recogemos la historia que iniciaba esta entrada, el contrato que redacté, puesto en ejecución como Smart Contract, se hubiera autoejecutado perfectamente sin necesidad de notario, los bancos hubiéramos puesto a disposición de la empresa los fondos, cumplidas las condiciones pactadas y esta hubiera efectuado los pagos a través de la red, por los importes que imponían una serie de covenants contables establecidos, y todo ello de forma automática, transparente y segura.

Este letrado, como experto en Smart Contracts y Blockchain dentro de PDAbogados, seguro que hubiera cobrado una minuta tan digna como la del notario que sólo firmó el documento y con mucho más mérito. Por todo ello, se fundó PDAbogados, para ser los máximos expertos en tecnología BlockChain y Smart Contracts.

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